Descubrí en elpais.com que aún queda jugo para exprimirle a Marilyn Monroe. Y es que Christie's, la famosa casa de subasta, venderá este mes más de 100 fotos de la controvertida Norma Jeane Mortenson. Dichas estampas muestran la transición de su carrera; desde sus inicios "hasta su época de mayor éxito en Hollywood", según lo indicó la versión digital del periódico español.
La Monroe en los "sets" de sus peliculas, la rubia en cuestión sonriendo pícaramente,"juguetona, sexy, inocente, insegura y angustiada", sostuvo el medio. Si el lector se cuestiona la importancia de la subasta y a la vez del post, le indico que estoy casi segura de que esta banalísima noticia (acompañada con el banalísimo acontecimiento social) provocará una buena literatura.
Y es que espero que desde su arresto domiciliario el nicaraguense Ernesto Cardenal escriba el tomo dos de su Oda a Marilyn Monroe. Ansío que el autor de "Al perderte yo a ti" traiga consigo más 'epigramas' y secuelas. Probablemente así se le otorgue al religioso un rincón mediático de cobertura, aunque fuese al lado de un aviso de subasta neoyorquina.
(Originalmente publicado en la revista "La Polis")
Al peatón que el tren no le queda a pasos o al que no le convenga las nuevas rutas del transporte colectivo (aún pensando en lo gratuito de la AMA) quizás debería plantearse la posibilidad de adquirir una bicicleta.
El vehículo que es,según lo define la Real Academia Española de la Lengua, de dos ruedas de igual tamaño cuyos pedales transmiten el movimiento a la rueda trasera por medio de dos piñones y una cadena, se ha convertido en todo un acontecimiento local.
Escuchaba decir a una recién llegada de uno de los Países Bajos, que había comprado allá su bicicleta durante las temporadas de especial. Y era la Policía quién vendía a precios más bajos aquéllas que hubieran sido confiscadas.Mi historia es un tanto (bastante) menos romántica. Este periplo comenzó con un profundo análisis. “La gasolina está cara, no tengo carro legítimamente propio, las guaguas públicas son vacilantes....”, fueron los argumentos más determinantes.
Así que en una tienda al por mayor, que yace asimismo multiplicada en la Isla, facturé mi compra. Después que uno pasa los ocho años y si no nos lucen los atavíos en "lycra" neón, las bicicletas se nos hacen un poco "passé". Digo, hasta el presente que asfixia’os en motores, deudas y tapón, es una alternativa bastante aceptada.
Ahora sólo necesitaría trazar una ruta menos laberíntica para llegar (y claro regresar) hasta mi punto de origen. Susana, o como llamé a mi nuevo vehículo bípedo púrpura, me llevaría, por ahora, a Río Piedras y de vuelta. Pero… ¿cómo lo hago?
Sin necesidad de escudriñar mucho me percatéde unos inconvenientes: la AMA no aborda bicicletas, la "pisicorre" menos, y luego de sacar el carnetde ciclista del Tren Urbano, se me ocurre que ninguna estación me queda muy asequible. Bueno, por lo menos la Ley de Vehículos y Tránsito enuncia que hay que“educar a los conductores de vehículos o vehículos de motor sobre la obligación de compartir la vía pública con los ciclistas”. Qué alivio.
Aún pensando en las desventajas de que la bicicleta no tuviera un carril exclusivo (aunque se le destine el derecho), no cupiera en las aceras y entorpeciera al transeúnte estaba determinada a pedalear a Susana. Decidí y pude hacerlo, no para divertirme…Esto era serio digno de una crónica.
Allá en Río Piedras el sol es un poco más incandescente, las bocinas no sobran, los “muévetes” tampoco. Y entre el marullo de gente sabatina y el “pobre nena y que corriendo bicicleta con este calor”, o los piropos a destiempo se me ocurrió pensar quelo logré. Que pude penetrar un espacio urbano (no residiendo en él) montada en un vehículo no motorizado, aunque con miedo al ‘tumbe’ de mi nuevo carro. Sudando en la Ponce de León, estorbando la salida y entrada a las librerías, zigzagueando por la plaza y en la De Diego…. Al medio día.
“Tú lo que estás es 'chulenado' con la bici”, me dijo un pana (éste sí ciclista) al que me encontré. “Bajar no es el problema a ver cómo regresas a Cupey (donde moro) con eso”, insistió. Pero no fue tan difícil… procuré montar debidamente la bicicleta en la guagua y regresar a mi destino.
[Esta crónica fue publicada en periódico Dialogo para la edición de abril-mayo en reacción a los cargos impuestos por el Gobierno Federal Norteamericano en contra del Gobernador de la Isla, Anibal Acevedo Vila. El texto, al igual que todo lo que escribo para medios impresos, fue censurado. La versión final quedó muy diferente a ésta...Esto es un poco de rabieta mezclada con ganas de fiscalizar mi trabajo]
“¿Qué pasó?”, se escuchó al unísono. Había imágenes fragmentadas y voces sueltas que repetían: “Ejecutivo, trajes, cargos, donativos ilegales y federales, federales, federales”.
Como buena integrante de la Generación Y corrí hacia el ordenador para divisar las malas nuevas o buenas viejas en el estático portal noticioso. Pero el tráfico me detuvo. Centenas de usuarios varados (igual que yo) intentaban acceder aquel espacio virtual/real. Oh, oh no había forma de informarme por la vía punto com. Aunque… quizás… no debía eliminar la Red aún, seguro Facebook me daría una primicia. Y no fallé pues en él se leían oraciones más o menos informativas que decían: “Arrestos, Arrestos, Arresto” o “Se chavó el Gobe”.
Por el momento había agotado la herramienta cibernética, así que intenté rápidamente (y con la ayuda del control remoto) buscar en la televisión, tal vez hallaría un resumen completo del acontecimiento. Error. Los canales locales, carentes de pietaje, dispersaban imágenes viejas de cuatrienios pasados o de edificios judiciales de la Isla. Pero la falta de visuales no limitó la capacidad imaginativa de los medios en cuestión… Se preparó, desde las horas más remotas de la mañana, todo una secuencia musical para el asunto, era una mezcla de James Bond y Misión Imposible. Y los reporteros (¡ay, los reporteros!) masticaban palabras como: “el desaparecido Ejecutivo” u otro conjunto de términos lúgubre para llenar los espacios televisados. El espectáculo estaba imparable e incluso y en un acto sin precedentes, un canal interrumpió toda su programación para dedicarse únicamente a cubrir la acusación que se le hiciera al Dirigente del País.
Pero, ¿qué podían decir? Salvo las versiones incompletas emitidas por aquellos que acusaron, lo demás era comentario o pura politiquería. Yo, cómo tenía antojitos de escuchar la opinocracia boricua, dejé la televisión a un lado y sintonicé la radio…
“Le sugiero que renuncie”, opinó el Contralor desde el Tribunal Federal. “Hay que preguntarle al pueblo si lo quiere de aspirante todavía”, enunciaba un profesor. “Con esto se hunde el Partido”, decía otro. “Nuestro sistema establece que hay presunción de inocencia”, expresó un locutor. Eran sentencias ubicuas que se duplicaban por las cadenas radiales. Mientras tanto, los periodistas, hambrientos de información, seguían ingeniándoselas para conseguir manifestaciones, ya fuera de “expertos politicólogos” o de simples oyentes que para hablar ataponaban las líneas telefónicas. ¿Qué opciones me quedaban? No se podían leer las noticias impresas, esos periódicos casi recién nacidos en las horas del alba tenían al mediodía más edad que una centuria… ¿Qué hacer? ¿Intentar de nuevo el Internet? ¿Tendría mejor suerte?
Otra vez a fungir de navegante. El acceso fluyó con más suavidad que en las horas mañaneras. Veo por doquier notas de las agencias de noticias. Por fin, puedo tener más o menos una idea de lo que contiene el pliego acusatorio y digo más o menos, porque las Autoridades son caprichosas y de vez en cuando discretas.
Pero se complicó el asunto, la prensa internacional notó el revolú boricua. Medios de Nueva York, de Philadelphia, de Florida, ennegrecieron sus títulos para señalar al acusado. “Charged”, “accussed”, “wrongdoer” escribieron y publicaron las fotos, a mi entender, menos favorecedoras del protagonista de la épica.
¡Qué evento noticioso! Pero, ‘pérate… ¿Cómo va a ser? Si el Ejecutivo ni siquiera ha asomado el hocico.
Mi comunidad se llama Puerto Rico. Es parte de los Estados Unidos desde hace alrededor de una centuria, es una colonia dicen algunos, es un territorio no incorporado dicen otros. Mide alrededor de 100 x 35 millas y tiene millones de vástagos, según datos censales hay cerca de 4 millones en la Isla. Mi comunidad se llama Puerto Rico y tiene 78 municipios y enfrenta un problema que a mi juicio es terrible. No, no solamente es el estatus sino la planificación urbana, cómo se gesta y sus efectos.
Al buscar sobre qué oficinas lidian directamente con la planificación en Puerto Rico, nos encontramos con la Junta de Planificación (JP) y la Administración de Reglamentos y Permisos (ARPE). Éstas son las dos agencias de gobierno en las que recae primordialmente el deber de formular y supervisar la implantación de la política pública en el desarrollo urbano del País. Por su parte, la Junta de Planificación está orientada al desarrollo y crecimiento socioeconómico del País a través del programa de inversiones capitales del gobierno, además de preparar y adoptar planes, tales como el de uso de terrenos, los regionales y los especiales. De otra forma, ARPE otorga los permisos de construcción, desarrollo y usos. También es responsable de las segregaciones de tierras y de atender querellas. El proceso de fiscalización se lleva a cabo por las mencionadas querellas que hagan los ciudadanos. Este es un problema. Mi comunidad Puerto Rico se tiene que quejar porque las agencias se han mostrado muy permisibles al cemento.
Otra agencia que trabaja en conjunto con JP y ARPE es el Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP). Las tres dependencias antes mencionadas comparten la responsabilidad de los procesos de planificación, construcción de vías, ordenamiento y desarrollo del País.
Al estudiar los cambios políticos, sociales y económicos que ha sufrido Puerto Rico, uno de ellos es el pilar para entender la planificación urbana del siglo XX, la “Operación Manos a la Obra”. Dicho proyecto fue ideado por Luis Muñoz Marín a partir del 1950. El plan, junto a una reforma agraria enfocada en la industria azucarera, ayudó a mover la economía. “Operación Manos a la Obra” sustituyó tierras fértiles y a los cultivos de caña, azúcar, piña, entre otros, por las manufacturas de textiles, de objetos electrónicos y farmacéuticas. A consecuencia de eso más personas se mudaron a la capital, lo que causó una densidad poblacional en el lugar. Posteriormente, como restaba la tierra, las casas siguieron construyendo en municipios a las afueras de San Juan.
El desarrollo urbano de mi comunidad Puerto Rico tiene otro hito importante: llegada del automóvil a la isla, para la década del 20. Al igual que en Estados Unidos, en Puerto Rico se gestionó una desplazamiento por aquéllos que teniendo acceso al automóvil y posibilidades de salir del bullicio de la ciudad lo hicieron. Por consiguiente, esas construcciones a las afueras del casco citadino se identificaron como suburbios.
Se fomentó el uso del automóvil para poder llegar a los terrenos urbanizados aledaños a la ciudad. En tanto a Puerto Rico, tras la llegada del automóvil y del desplazamiento de viviendas, se comenzaron a construir comercios y carreteras dirigidas a ese sector que consume y reside fuera del casco urbano. Hecho que perjudicó a los pequeños comercios del casco urbano que estaban creados para que se accediera “a pie” a ellos. Se fue deshaciendo la necesidad de penetrar el casco urbano porque un centro comercial se construyó cercano a la autopista y a los domicilios en los suburbios.
Al crecimiento de la ciudad fuera de los núcleos o centros urbanos se le conoce como desparrame o desparramamiento urbano. Esto a la vez provoca otros fenómenos como el ataponamiento y gastos por parte del Gobierno en la creación de vías, de instalaciones de luz eléctrica y agua potable. También acarrea otros malestares, como la construcción en lugares fértiles para la agricultura o en lugares inestables, propensos a inundaciones.
Lo que catalogo como mala planificación urbana y también el desparrame urbano, afecta varios aspectos de la vida insular. Perturba al pequeño comerciante, pues a consecuencia de la presencia de viviendas esparcidas en municipios cercanos a la ciudad, ha germinado otro tipo de comercio dirigido a los suburbios, como las megas tiendas y no el pequeño comercio. Asimismo, afecta al ambiente (construcción, cemento y vías), crea una dependencia al auto, genera ataponamiento, crea bolsillos de pobreza, por decir sólo algunos. Entonces he aquí el otro problema mayor: se hace imperativa la presencia del carro, del estacionamiento y de las carreteras. La transportación alternativa funciona poco… y se sigue construyendo a tutiplén… se hace sin casi medidas de preservación, sin ninguna agencia gubernamental fungiendo de perro guardián (más bien parecieran perros falderos) sin respeto a la naturaleza y sin conciencia a la cultura.
"Te quiero a ti, rocas", le decía Leocadia a su marido, mientras éste rehuía devolverle el cariño. Leo, una escritora rosa rosadísima bajo el pseudónimo Amanda Gris, había comenzado a esputar en sus creaciones el desanimo advenido de un matrimonio maltrecho. ¿Suena familiar esta historieta? Bueno, la razón es que le usurpe estos pedacitos a Pedro Almodóvar, que dio vida al mencionado personaje en su pelicula "La flor de mi secreto" (1995). ¿Por qué? Es que se acerca la fecha flechada y vulgar de enamorarse y exhibirlo. No, no con besos o gestos libidinosos sino con globos, osos peludos y rosas rojas... Arribó San Valentín.
Sin ametrallar lo cursi, se me ocurre preguntar... ¿Qué ha pasado con el enamorado gris? Con aquel que se confunde, que se deja y que vuelve, que besa o ama a más de uno/a? Al parecer no hay día festivo para él.
El amante gris, el sordido que ya no tiene el enchule de antes, o que quizás el objeto de su afecto no tiene el enchule de antes con él. Siente el amor, sí, pero con destellos de realidad, de aburrimiento, de dependencia y no quiere celebrar un día de adefesios y tarjetas Hallmarks.
El amante gris no es desempleado, no está del todo vapuleado y no es loco característico de los cascos urbanos. Es un cortejador que está en un brollo de relación híbrida (sin suficiente odio para dejarla, sin suficiente amor como para vivir feliz en ella). No busca otro amor, aunque hay disponibles. Quiere, como Leocadia (ver párrafo 1), aceptar su desventura y aprender a superarla o vivir con ella sin vacilación.
Bueno, para todos aquellos de nosotros que somos amantes coloridos y que estamos "como una vaca sin cencerro"; aquí les dejo con un manifiesto de lo lindo que es ser cínico, sarcástico, aburrido y en fin, gris. Yo propongo celebrar nuestro día también.
¡Qué disfruten! Aquí les dejo a Ana Laan y su tema “Para el dolor”.
Saludo a mis dos décadas y pico, les acaricio las tres canas que me regalaron. Congratulo a la menudez que me arropa y a la cesárea que me parió. Agasajo a los amores (furtivos, ignotos, lacerantes) que han dibujado gota a gota mis lunares. Hoy es el día (correcto, inaplazable...) que indica el almanaque. Ahora, jornada de albricias estipuladas, se me antoja rendirle tributo a lo que me atavia.
Le hago una zalema, una reverencia, una salutación al día de mi natalicio. Congratulo a la fecha, que hoy estrena en mí un nuevo número,el 21.
Hay un año que se estrena y reabre un cambio de piel. Es la misma vieja con otro color de uñas, las fiestas le han inyectado una sustancia licuosa que disminuye las arrugas de los cíclicos 12 meses que carga en sus espaldas. Hay un año nuevo que tiene otro número y nos ofrece un brio en el cual, quizás y sólo quizás, se pueden caducar todos los esperpentos de los tiempos anteriores (y que yacen en fosas comunes). El almanaque amanece tirado en la basura, pero los estragos de las fechas no perecen. Bueno, pero… ¿por qué no brindar por la muda de pellejos que nos ofrece un dígito cada 31 de diciembre? Yo le dejo el umbral entreabierto al '08 para que me que enseñeque sus lunares de pólvora son distintos a los que vi hace un año atrás.
El “bum-bum” sonoro no se hizo esperar. Mientras transitaba por las calles de esa ciudad en peligroso deterioro, no faltaba aquella cadencia de vibraciones. Eran unos cuantos, varados en un rincón concurrido, quizás adolescentes, tal vez críos. En fin, eran ellos que se dejaban llevar por el epicentro de la música, de ésa que emanaba a gritos del vehiculo.
“Yo sé que yo soy la fuckin’ moda”, se les escuchó cantar. En tanto pretendían sujetarse la entrepierna, trovar a pulmón a ese Mesías callejero. “A mí lo que me gusta es el tra”, dijo uno. “A mí me gusta el hip-hop americano”, enunció otro. Y seguían allí, detenidos, mientras unos cuantas beatísimas se persignaban al pasar.
“Vamo’ a ver si el gas pela…”, continuaba el repertorio. Y ellos, pero también ellas, lo escuchaban pacíficamente. Ellas, ahora convertidas en gatas (como se les denomina), podían contonearse sin miedo a ser fichadas. Pero distante a esa esquina rota de casco urbano también se escuchan las detonaciones del tra, del reguetón que parió Borinquen.
Pero, ¿qué es? Wikipedia expone que es una mezcla del reggae jamaiquino y del hip-hop. Aunque con el correr del tiempo ha llegado a ser un poco menos simplón que eso. Como raza híbrida que somos, proponemos también mejunjes en otros ámbitos. El reguetón es todo un género musical que fusiona la bachata, el merengue, el rap, la salsa y demás categorías musicales que fueron objetadas en un principio.
Del mismo modo, el reguetón propone un rompimiento de brechas culturales y sociales. No se limita a tratar temas corporales, sino otros tópicos de importancia colectiva. El que escucha reguetón no tiene que vestirse como tal, puede disfrutarlo en su ajuar predilecto, con su aperitivo seleccionado, con su peinado de preferencia…
Lo que empezó como un simple desahogo audible de muchachería pobre, incapaz de escribir versos gongorinos (o tan siquiera interesado en ello), inhábiles a pagar un estudio de grabación, se convirtió en todo un movimiento. Consecuentemente, el capitalismo se percató de que el reguetón, al principio títere rechazado, dejaba plata, lana, chavos, euros y sobretodo dólares. Eso explica que un reguetonero como Daddy Yankee y su “Gasolina” hayan sido el “spokesperson” de Pepsi.
De vuelta a mi espectro… Yo, que sigo intragente mirándolos mientras camino, diviso un batirde las “gatas” y de los “gatos”, que perrean (contra si) a su gusto, sin complejos. Será la misma historia si voy al chinchorro de la esquina, será identica la gesta si visito el lounge capitalino. Y no me falta orgullo de ese que pica en las entrañas, que te hace sonreír en disimulo y pienso: “por lo menos esto y la investigación de Aníbal nos tienen en primera plana internacional”.
Mi nombre es Laurie Garriga, tengo 21 años. Vivo en San Juan, Puerto Rico. Estudio en la Universidad de Puerto Rico, concentrándome en Periodismo y Estudios Hispánicos. Aprovecho y les cuento que me encanta leer (es casi una obligación en este gremio), escribir, explorar Río Piedras, la poesía y muchas cosas más. Quise hacer este blog para canalizar todas mis energías (vaya que son muchas), practicar la redacción y creerme que tengo la última palabra en algún argumento. ¡Qué lo disfruten!