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La Coctelera

Categoría: Puerto Rico

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¿(...) y "La Tertulia"?

Al dar un paseo por Río Piedras se me ocurren mil posibilidades para lograr atrasar los minutos y las décadas. Intento invadir el lugar mágico-maravilloso que rodea a la Universidad del Estado;aquel espacio que según el alcalde capitalino está "renaciendo". El "volver a nacer" propone la muerte, aunque ésta se haya caducado. ¿Acaso Río Piedras está muerta en vida? ¿Para qué renace algo que no ha perecido?

Mientras en las caminatas de la tarde se perfilan edificios desauciados y come-vetes baratos, las librerías que rodean al casco riopedrensese imponen a pesar del tiempo neoliberado. ¿Cómo lo hacen? ¿Serán ellas las que proponen este "renacer"?

Según el dueño de la librería "La Tertulia", Alfredo Torres, Río Piedras hace tiempo caducó su edad dorada. Torres, que lleva 14 años dirigiendo el local, explicó que le encanta la ciudad, pero que el Estado, el sistema económico y la alta competitividad han hecho cuesta arriba su trabajo. "La Tertulia", ubicada en la Avenida Ponce de León, "batalla" día a día con las grandes cadenas de libros, por la posibilidad que tiene las últimas de apelar a las masas y brindar rebajas en sus precios. "El problema no es que hayan tiendas de libros al por mayor, es que se nos vende (a los libreros), se nos pide y se nos trata igual que a ellos que son megatiendas. Somos pequeños comerciantes desventajados hasta cierto punto", mencionó Torres.

"Yo no pido subsidios del Gobierno, pido que se respete nuestra posición", sostuvo. La situación del pequeño comerciante en la Isla es preocupante, pues en un sistema de económico neoliberal se entiende que a mayor competitividad mejor será el comercio, así se fija la demanda y la oferta según la propuso una vez Adam Smith en "Wealth of the nations". Esto implica que al pequeño comerciante no se le brinda ayudas adicionales y tiene que competir de "tú a tú" con la gran cadena.

Sobre las medidas que ha implantado el local "La Tertulia", se encuentra una cafetería que comparte con los anaqueles del lugar. Asimismo, la librería, fundada hace más de 40 años, se ha especializado en temas relacionados con las humanidades y las ciencias sociales. En sus estantes yacen obras sobre teoría política, filosofía, historia, sociología, ensayo, poesía, literatura y crítica literaria. "Yo juego con las finanzas, juego con los números, hago malabares, pero hay un público fijo, estudioso, académico que nos visita. Vienen muchos estudiantes. "La Tertulia" ha sido el escenario de cientos de presentaciones de libros, conferencias, conversatorios y es un espacio para la conversación y la confraternización", puntualizó.

Al preguntarle sobre la cómo ve la situación actual de Río Piedras, Torres dijo que: "mientras haya estudiantes hay vida". De igual forma, entiende que el Tren Urbano no ha sido del todo beneficioso para el antiguo municipio.También opinó que a falta de compromiso e iniciativa gubernamental será difícil el "completo resurgimiento del lugar".

No hay que echar pa' atrás el tiempo para ver esa grandiosa Río Piedras que tanto describen nuestros padres. No hay defunción de la comunidad que crea profesionales, que cobija una amalgama cultural y que en muchas ocasiones ha definido lahistoria socio-política del País. No hay entierro porque no hay muerto.

Por su parte, Alfredo Torres, abundó sobre el tema de Río Piedras y su oficio: "Yo nací para dedicarme a esto, es mi vocación y aunque es jodido... me ha llevado a viajar el mundo y conocer gente maravillosa. Yo trato a mi tienda como trato a Río Piedras, como si fuera una novia. Y, ¿quién cuida a su novia mejor que un enamorado?".

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Militancia contra la soledad

Yo marcho día a día alrededor de un reloj, de pies perdidos y apresurados, de una oficina pequeña y de aulas blancas. Divago también con varios sueños bajo los párpados y con poesía retumbante. Puede que sea una niña de cara pero conozco lo que amo y amo a las letras. Por tal razón, me atrevo a loar un poemario, con el que milito en mi rutina universitaria, personal e íntima. Es contemporáneo conmigo, tiene 20 años. Nació en Puerto Rico y va cargado con esa pasión atemporal, de todo lo que conlleva el amor y sus heridas. Militancia contra la soledad, de Félix Córdova Iturregui, pretende hacer tregua con el amor, el desamor y el milagro de encontrarnos para tropezar o trotar juntos.

Militancia contra la soledad, cuenta con 60 poemas, que según su autor, recogen años de obras poéticas inéditas. Cordova, también profesor de Literatura Puertorriqueña en la Universidad de Puerto Rico, explica que el libro narra diversas historias, entre ellas las de muchos amores, de los que fueron, no fueron y de los que son. El poemario tiene una versificación sabrosa, llena de aluciones a la naturaleza, a lugares de la Isla y a situaciones personales que sólo el poeta conoce. Asimismo,comunica un lenguaje refrescante, profundo, fácil de entender y repleto de imágenes y descripciones. Sobre los poemarios, Cordova insiste que estos trabajos son obras que no venden tanto pero que se hacen con gusto, por amor a la expresión.

El poemario es un descubrimiento maravilloso que traza encuentros con el tiempo, con la paz de haber querido, con los recuerdos de todo aquéllo cercano, extranjero y afin con la pasión. Córdova es autor de otros poemarios como Para llenarde días el día (1985), Sobre ésta difícil tierra (1993) y del libro de cuentos El rabo de lagartija de aquel famoso rector y otros cuentos de orilla (1986), al igual que de la novela El sabor del tiempo (Alfaguara,2005). El autor actualmente se encuentra trabajando en otro poemario.

Selección brevísima de poemas predilectos de Militancia contra la soledad:
Amor,
ya te decía,
la muerte siempre acecha
para darnos el fruto de la vida.
Acabar es vivir
y la alegría es el rumbo,
la forma del camino.
De tu alma a mi alma
el tránsito fue siempre
de interior a interior.
No importa que se acabe,
nuestra flor fue perfecta.
(Militancia contra la soledad, 28)

Y también será preciso cantarle a tu parte de sombra
a ese sol que un día hizo temblar a los sueños
a ese labio que puso su humedad en el calor de la adolescencia
que hoy con cuello de jirafa
mira por encima de los árboles del olvido
con la súplica de un clavel para los recuerdos
y será dulce saber que en ese espacio
el rencor no tiene palabra
por que si no nos queda el milagro
tampoco nos queda la desolación
(Militancia contra la soledad, 18)

Momentos como aquéllos
de inacabable interior
fueron nuestros, corazón,
con sus espinas, con sus nubes,
y sus hondos terrones.
Nos queda siempre la alegría
de haber querido hacerle
una hendija al infinito.
(Militancia contra la soledad, 22)

[...] y tú no llegas
donde he buscado hablarte y tú no oyes
donde miro tus ojos y tu mirada no existe
y mi olvido te absorbe y te rodea
mas no puede mi olvida
hacer que olvide
que todo se ha borrado y que tú exites.
(Militancia contra la soledad, 53)

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Adultez? Not interested, thank you.

No supe cuándo exactamente “la vida de adultos” se impuso entre mis cejas. Ya se escurría la adolescencia, me retumbaban los reclamos, me dijeron muchas veces que era hora de que dejara mi idealismo, mi ansias de descolonización. Ya, desde los 16, trabajaba para el lujo necesario, para el arroz con habichuelas. Me tiré un amor al hombro, me eché un horario laboral, me impuse un pasatiempo tonto, me preocupé por la figura y la moda y me hice obrera académica. “Estás creciendo, eres casi una mujer”.



Te toca ser y limpiar. Te hace falta rubor en los cachetes. Ay, estás muy flaca. Cuida’o con lo que comes. Cuándo nos casamos. Tienes que buscar 200,000 estadísticas de la mierda humana, según color y género. Te faltan chavos en la ATH. Baña al perro. Nena, ya casi no escribes. Laurie, sigues pichándome los jangueos. Por Dios, coge color. Dios santo, estás muy quemá. Pásate blower. Hazme el amor. Bebe. Hazte un reportaje libre como me salga del forro. Púdrete en una oficina que se la come el hongo. Ponte derecha. Vístete bien. Sonríe, las damas sonríen. Cierra las piernas. Viaja. No fumes. Estudia Derecho. Háblame de la oposición binaria del neoliberalismo con un sidedish de San Francisco, no cualquier San Francisco sino el gayish type. Escucha AM. Fo, cambia AM. Coge el teléfono. Se difícil, cautivadora, inteligente, bonita, elegante, pero pícara y sencilla, aunque con un aire de “yo no sé qué”.

¿Qué es esto? ¿Que la adultez se escribe con normas, con el color y recorte de cabello que debes tener? ¿Que el crecer es disfrazarte, es aprender para olvidar, es estar infeliz porque hiciste lo que pensaste compulsorio (aunque por alguna razón se nos presenta como una solución bien individual), y te reclamas toda tu vida y te malgastas coqueteando con el pasado o contando calorías?

Hasta nuevo aviso, hasta que me salgan años de los bolsillos, hasta que reparta minutos, hasta que deje de ser mujer, hasta que la obligación no me escriba, hasta que tape las ojeras. ¿Hasta cuándo esto? Hasta hoy que no crezco más.

Aqui estoy yo, ejercitando mi juventud. Esa que no se fija por las arrugas sino por las ganas de vivir. (Entiendase vivir por el arte de obviar de vez en vez los acentos, el neoliberalismo, la comemierderia, entre otras posibilidades).

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De paseo por el Diplo

Entre las librerías y los hospedajes universitarios de Río Piedras se levanta la iniciativa de difundir las distintas artes, propuesta materializada con la presencia del Teatro Diplo. El edificio, ubicado en la Avenida Ponce de León, se distingue por el rojo, color que lo decora casi enteramente y va acompañado con la cara de Diplo, personaje cómico de Ramón Rivero, en honor a quien se nombró el lugar.

El local abrió sus puertas en septiembre de 2006, Moncho Conde fue el gestor y desempeña diversos papeles dentro del proyecto; es teatrero, director y escritor de varias obras que han sido presentadas en dicho teatro.

“El Diplo recoge todo tipo de manifestaciones”, expresó Iván Rodríguez, escritor de “40 y 20”, obra presentada en el teatro durante el mes de agosto. “Aquí se intenta matizar un poco de todo, ofrecer obras teatrales sedentarias, pinturas, cine y demás”, apuntó Rodríguez. Dicha exposición artística se manifiesta en los altos del local. El Diplo exhibe un “salón de la fama”, en donde penden notas periodísticas que le han reseñado, además cuelgan en sus paredes reportajes y artículos que describen la carrera de Moncho Conde y de Ramón Rivero (Diplo). Próximo al “salón de la fama” se haya la galería en la cual están colocados varios cuadros, la mayoría alusivos a la figura nacionalista de Pedro Albizu Campos. Esta habitación conecta con la sala principal, lugar multiuso donde se localiza el escenario teatral que cuenta con 65 butacas.

El Teatro Diplo, antigua residencia clerical y posteriormente estudiantil, alberga aún el sentido de estructura casera cálida y familiar. Los encargados del local fungen varias labores, desde ser actores de las obras que están puestas en escena hasta ser boleteros del teatro. El recibimiento es muy amistoso, al abrirse las puertas nos espera un espacio lleno de camaradería. Según relataba Iván Rodríguez, esta estructura, en el caso del teatro, se utiliza para que se desarrollen mayores lazos entre el público y la obra, se crea un drama que obliga a que los actores también sean espectadores; y que los últimos se incorporen más en la trama.

Dentro de la activa agenda del Teatro Diplo se encuentra la presentación del Cine Silente Contemporáneo desde finales del mes de agosto hasta septiembre. Otra de las actividades pautadas para el mes de septiembre y octubre serán los filmes “The Elephant Man” y “Dracula”, respectivamente. El Teatro Diplo, desde su apertura, ha presentado obras teatrales, cortometrajes, cine mudo y en blanco y negro. Este proyecto se empeña en impulsar las artes, a precio módico; construyendo un lugar asequible para el artista y el fanático.

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La bodega de Lavoe

Después de perder tiempo como loca,de madrugar en julio para estudiar verano y hacer uno que otro aguaje jornalero, se me han acabado las vacaciones. Sí, el verano puertorriqueño culmina en las primeras semanas de agosto. Ahora hay que ponerse bien los zapatos como afirmaba Héctor Lavoe en su canción "Che ché colé". Se me acabó el paseo por España, los días de playa y el ocio juvenil.

Les cuento que dentro de ese ocio veraniego le he dedicado un tiempito a visitar el cine. Recientemente han venido a estrenarse en la Isla varias películas interesantes, desde los temas más sublimes hasta los más ridículos. Entre éstas se encuentra: Los Simpsons "The Movie" (pa' que se rian de lo lindo con el puerco-araña), "Hairspray", "La vie en rose" (mi colega bloggera Norenid hizo un emotivo escrito al respecto), "El Cantante", entre otras tantas del cine Hollywoodense o independiente. Bueno, yo quise traer como pie forzado el tema de "El Cantante" para opinar un poquito sobre Héctor Lavoe. No, no pienso ponderar en sus vicios; le dejo eso a todos los pseudo-críticos y productores adinerados del imperio, a todos los cuasi-eruditos de la música popular, para que hagan obras y filmes con el hincapié de la drogadicción (con otras tantas cosas que se pueden decir...) A mí me toca hablar de la mágica experiencia que saboreé, al resucitar al "Cantante de los cantantes".

Tuve la oportunidad de presenciar más de cinco horas de pietaje, vídeos, elepés de Héctor Pérez (conocido como Lavoe). Un ex-compañero de colegio conoce mi fascinación por la salsa gorda de antaño y me mostró su tesoro más preciado, el estudio de grabación de supadre junto a la colección de salsa más grande del Caribe. Gente, no hay manera de describir cómo se siente penetrar ese espacio sagrado, ese santuario donde te esperan pacientemente los grandes de la salsa. El estudio casero está forrado con cáratulas, fotos y pasquines de conciertos. Parecía que volvía a los año sesenta, setenta y principio de los ochenta. Todo el estudio está lleno de discos, está dividido por país, por autográfos, por artista. Señores, hay miles y miles y miles de discos. Fue increíble. Es más, hay muchos artistas de la salsa que conocen sobre esta colección y han ido a visitarla. ¡Qué clase de tesoro!

Maelo se me olvidó por un ratito. Estuve viendo el verdadero Lavoe en fotos casi exclusivas, en entrevistas locas, en su soneo inigualable y su incansable poder artístico. Mi amigo iba, mientras yo veía las presentaciones del cantante, dándome un contexto histórico del lugar y las circuntancias. Yo las confirmaba en silencio con lo que conocía de él por leer diversas biografías. "Esto fue antes de tirarse por el balcón del Hotel Regency, ese año le mataron al hijo, murió su suegra y papá también", explicaba mi ex-compañero de colegio mientras veíamos sus vídeos. "Mira ahi estaba sanito, bien vestí'o, Laurie tú sabes que él fue el primero con los blin-blines, no fue Daddy Yankee como se cree, Héctor siempre estaba bien puesto. (Mientras cambiaba la cinta) Mira Laurie, ahi estaba con un yeso cantando en un Día Nacional de la Salsa en Puerto Rico, recién salido del Hospital por la tirada del Regency. Ese condena'o fue un personaje, no se hizo ni un rasguño".

Fueron varias horas de material crudo, que muchos piensan perdido. Hubo cameos de un flaquísimo Rubén Blades y de un Willie Colón maleantón. Tuve la dicha de ver fotos de Lavoe en la intimidad de su casa, con su mujer, en conciertos en Latinoamérica, cariñoso con sus colegas músicos, lo vi molesto, bajo los efectos de sabe Dios qué sustancia, pero en todas con una carcajada en la boca y un cometario pícaro de plato principal. Este recorrido lo valoro en un millón de dólares (o quizás euros si me da más), la experiencia en el estudio de grabación no se la para al la'o a la película. No estoy desacreditando el filme, pero se queda cojo cuando se pone junto al verdadero e ingenioso ponceño.

La colección de salsa y el estudio de grabación que visité con mi amigo no es un mísero comentario de sobremesa, ni un simple post de blog. Es una recopilación húmeda de la historia musical antillana, es un esfuerzo responsable por preservar la cultura popular boricua-caribeña, patrimonio del mundo entero, rica cadencia que transformó la música según la conocemos, la salsa es nuestra rapsodia más autóctona.

*Para los fanáticos, les dejo a un Lavoe jovencitito junto a Willie Colón, cantando su éxito "Aguanile". Qué lo disfruten.*