De España y otras loqueras resumidas y obviadas
Era hora de irse, de tragar políticas burocráticas de aeropuertos, de abordar hacia el lejano continente. Estaba lista, creo que siempre lo estuve, había derramado mis ahorros en ese viaje trasatlántico. Más vale que me guste pensé. Cómo no me iba a gustar...era España, la mística, la vieja madre patria.
Al llegar a la capital fui lo que siempre había temido, un turista. Un turista que se dejó embriagar por Goya y la Güernica, por la Gran Vía y sus calles desengañadas. No faltaba más para sentirme extranjera asimilada, rara oposición binaria. A Madrid le dejamos unas manchas de plátano que pronto se escaparon para la mora Andalucía.
Sevilla fue un descubrimiento conocido, tan parecido a la pestañita costera de mi Isla. Danzantes gitanos, río musa, barrio judío, góticos gritos descampanados en la Giralda. Allí todo era fiesta de clima caluroso y colorido que me supo a prosa poética... “Verde como mayo en Andalucía”, dijo una vez Cristobal Colón al hablar de la nueva América. La vieja Europa entonces nos derrochó de belleza, de laberintos adoquinados y de bullicio juerguero. Cabe mencionar que se recorrió también el sur jet-set, portada de Revista ‘Hola’. Pero no me sale alma pa’ loarlo. Me inspira, de todos modos, la bella Granada...
“Quién no ha visto a Granada no ha visto na”, dicho popular que me enfatizaba un andaluz . No falló. Esta tierra, madre de Sacromonte, de estrechos, de ladrillos es inigualable. Es misteriosa, con sincretismos moros occidentalistas. De anocheceres anaranjados y fortificaciones monumentales. Sí, sí, aquí yace la Alhambra. Tan roja e imponente como en antaño. Es invadida por el Renacimiento usurpador de Carlos V, pero poetizada por los Jardines del Generalife y la Alcazaba. Granada se baña en perfumes acuosos y pendientes taciturnos de Albaycín. Nada más bello que ese encuentro entre culturas que se impusieron, que se imponen; de musulmanes a los Reyes Católicos, de Sacromonte a McDonalds. Granada se deja con tristeza, con ganas de seguir respirando su rojo ambiente, pero otras latitudes nos llamaban.
¡Bienvenidos a Alicante!, leí horas después. Linda costa, vestida de Zara e industrialismo. Alicante de turrones, de Castillos empinados, de Santa Bárbaras que no son Changó, de playas repletas de ingleses, de Mar mediterráneo rico y bañable. Era curioso ver tanta América allí, tanta Colombia, tanto traje ‘e baño y paella sabrosa. Valencia nos recibió luego. Sus dos torres supiraban visitantes, su Santo Grial se dejaba tocar. Ciudad bonita, fría, con arquitectura impresionante. No pasamos más de un día allí, significa esto que mi análisis no pretende ser exhaustivo. Para ese entonces Cataluña coqueteaba con mis pies...
Barcelona, Barcelona, ¿qué te digo? La luna te cae diferente, eres como todo esa sarta de descripciones que los que no te habíamos visto creíamos...erróneamente. Eres más. Mi afasia opera, no tengo adjetivos. Eres profunda y vanguardista como Gaudí, eres oscura y gótica como Poe, eres bailarina y onomatopéyica con tu Montjuic, eres grande y catalana. Tienes de todo, eres musical y simpática con tus ramblas y el Borne; eres culta vestida y desnuda, eres única. Barcelona es el vicio de cualquiera, ella obliga a que sea compulsorio volverle visitar. En esta ciudad se acortan los instantes, se me redujeron de tanto ver... Tenía que regresar a Madrid. No porque me quisiera ir sino porque Iberia me llamaba desde la capital. Aunque regresar a Madrid es todo un manjar que nunca se deja devorar completamente. Aquella ciudad es donde me vuelvo más puertorriqueña, más trasnochada, más buyanguera, con su oda al euro. Madrid de loqueras y de fácil navegación es preciosa. Díficil a compañera en la despedida, pero...
Era hora de volver, de tragar políticas burocráticas de aeropuertos, de abordar hacia la Isla. No estaba lista, creo que nunca estuve menos lista. Mientras volaba me quedaba el malsabor que repetía en susurros que quizás nunca volvería a gozarme a España, la mística, la vieja madre patria, así como lo hice ahora, con mis escasos veinte años.




El tigre dijo
Que brutal viajar a España... me imagino que uno debe de sentirse así de poético al pisar la tierra que en algún tiempo fue cuna de importantes personajes. Vaya... inspiración al describir cada lugar visitado... y me alegro por ello. Espero algún día seguir tus pasos y visitar la madre patria, para aquellos orgullosos y para otros lamentable, en fin.
Me causo risa tu comentario de ser turista... creo que todos somos turistas hasta en nuestros países, es decir, podemos llamar mucho la atención o pasar totalmente desapercibidos... asombrarnos de muchas cosas... lo importante es que disfrutes el momento y en tu caso eso fue así.
Bueno espero saber pronto de ti y de tu inseparable compañera, ya sabes quien... y mostrarme las fotos de todos aquellos paradores y personajes extraños en aquella tierra lejana... llamada España.
CC
VC
Pd. con respecto al nombre... ya sabes de quien soy fan. jejeje.
16 Junio 2007 | 03:02 PM