Otro año con la misma piel
Hay un año que se estrena y reabre un cambio de piel. Es la misma vieja con otro color de uñas, las fiestas le han inyectado una sustancia licuosa que disminuye las arrugas de los cíclicos 12 meses que carga en sus espaldas.
Hay un año nuevo que tiene otro número y nos ofrece un brio en el cual, quizás y sólo quizás, se pueden caducar todos los esperpentos de los tiempos anteriores (y que yacen en fosas comunes). El almanaque amanece tirado en la basura, pero los estragos de las fechas no perecen.
Bueno, pero… ¿por qué no brindar por la muda de pellejos que nos ofrece un dígito cada 31 de diciembre? Yo le dejo el umbral entreabierto al '08 para que me que enseñe que sus lunares de pólvora son distintos a los que vi hace un año atrás.



