Publicidad:
La Coctelera

Loqueras aleatorias

Aquí plasmando andanzas

28 Julio 2008

Recuerdo de amores a media luz (cuento)

Dos parpadeos a medio abrir como toda ella, una mitad sofocada. Buscaba en la casi oscuridad de su cuarto (“ay, tantas veces compartido en la juventud errante”) una aspereza ilusoria para agasajar la vida o simplemente la penumbra.

Entonces decidió desarmar, en la noche aquella, los acertijos de su vera vacía. A veces sentía que su destino (“crueles fueron las Moiras”) de “solterona”, de diestra vacante se debió a que en la pubescencia gastó toda la porción de amor destinado.

No faltó el recuerdo, ahora monocromático, del besillo enjabonado, aquel cariño limpio e infantil que se le desfiló a la hora del recreo. Seguida la aproximada adolescencia y la redondez muy pequeña y relativa de algunas partes de su cuerpo. De la primera lágrima quinceañera, de la traición tan ruidosa como el culebrón nocturno, de las muchas bocas degustadas, de la muchas complacencias, de las demasiadas complacencias… Rió.

Conmemoró, mojándose los labios con su lengua gris, su primera relación, la primerísima piel cercana y transgresora, los años junto a su barba, junto a su espalda ancha… Recordó el hastío de tragar tanto amor a destiempo, pensó que erró en dejarlo ir. Quiso estar sola para ser mujer y no necesitar acompañante. De hecho, estaba muy de moda verse sola y ostentar de mucho “casual sex” en los “late twenties”, aunque éste no fuera su caso.

Decidió obviar la treintena, la cuarentena y la cincuentena de descubrimientos, de múltiples retozos, de las muchas cosas primero condenadas, luego curioseadas y posteriormente gozadas. Detuvo el pensamiento, prefirió soslayar los deleites e insistir en su maldición de infertilidad escogida. Se echó hacia atrás, cubrió sus ojos buscando una lágrima… Insistió en que sólo tuvo amor bueno durante la adolecida adolescencia.

Instó en buscar la muchacha en ella, “será mi apostolado”. Y gruñó por todos los amantes que no tuvo y los que sí. Y le pidió perdón a los que dejó desenganchados, a los que miró en esa instancia con ojos desarrugados. Gritó y condenó su educación jesuita. Levantó a su gato. Juró volver, juró hacerse querer por todos nuevamente. “Lo lograré”, repitió. Soltó carcajadas muy malévolas, pensó la vecina trasnochada. Aplaudió ante su nueva vida comenzada. Pensó en trazar un plan, empezaría desde ya. Pero, mientras iba recordando los atajos y las calles que debía tomar, se quedó (junto a su plan) dormida.





servido por Laurie 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Andrea

Andrea dijo

Hola! Me gusto tu cuento estuvo muy interesante...Espero que visites mi blog para que te enteres de mi reto. cuidate!

28 Agosto 2008 | 09:28 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Laurie

Loqueras aleatorias

San Juan, Puerto Rico
ver perfil »
contacto »
Mi nombre es Laurie Garriga, tengo 21 años. Vivo en San Juan, Puerto Rico. Estudio en la Universidad de Puerto Rico, concentrándome en Periodismo y Estudios Hispánicos. Aprovecho y les cuento que me encanta leer (es casi una obligación en este gremio), escribir, explorar Río Piedras, la poesía y muchas cosas más. Quise hacer este blog para canalizar todas mis energías (vaya que son muchas), practicar la redacción y creerme que tengo la última palabra en algún argumento. ¡Qué lo disfruten!

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.








Fotos

Laurie Garriga todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera